Comunidades rurales bolivianas y colombianas han iniciado las primeras actividades de «Unidas por la cordillera», un proyecto impulsado por Bosco Global y ONGD SED que fortalece la participación de las mujeres, la soberanía alimentaria, el desarrollo local y la resiliencia climática.
Las mujeres que viven en las zonas rurales de la Cordillera Andina desempeñan un papel fundamental en el sostenimiento de sus familias, comunidades y sistemas productivos. Sin embargo, continúan enfrentándose a importantes barreras para ejercer plenamente sus derechos, acceder a recursos productivos, participar en espacios de decisión y desarrollar iniciativas económicas que fortalezcan su autonomía.
Estas desigualdades se ven agravadas por desafíos como la pobreza rural, la brecha de género y los efectos cada vez más visibles del cambio climático sobre la agricultura y los medios de vida de las comunidades andinas.
Con el objetivo de fortalecer su liderazgo y acompañar iniciativas que contribuyan a un desarrollo más justo y sostenible, las ONGD Bosco Global y ONGD SED han puesto en marcha «Unidas por la cordillera», junto a sus organizaciones socias locales Oficina de Proyectos de los Salesianos para Bolivia (OFPROBOL) y Fundación Huellas en Colombia, con la financiación de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD).
La iniciativa conecta dos territorios separados por miles de kilómetros pero unidos por desafíos comunes: los municipios de Tapacarí e Independencia, en el departamento boliviano de Cochabamba, y la Vereda Granizal, en el municipio de Bello (Antioquia, Colombia).
El proyecto ha comenzado ya sus primeras actividades en las comunidades participantes a través de la promoción de espacios que permiten situar a las propias mujeres como protagonistas de los procesos de cambio.
En Bolivia, durante las últimas semanas se han celebrado diferentes encuentros comunitarios para socializar los objetivos del proyecto y coordinar las actividades que se desarrollarán a lo largo de los próximos meses. Uno de los primeros pasos se ha dado en la comunidad de Calacalani, donde se han realizado reuniones preparatorias vinculadas a la construcción de un espacio destinado al club de madres, un lugar pensado para fortalecer la organización y la participación de las mujeres de la comunidad.
En Colombia, de marzo a mayo se ha desarrollado un primer ciclo de encuentros formativos sobre derechos humanos con enfoque de género, donde han participado 140 mujeres de cinco sectores de la Vereda Granizal. Las próximas formaciones se orientarán al fortalecimiento de capacidades en las áreas de agroecología y avicultura.
Una cordillera que conecta mujeres y comunidades
«Unidas por la cordillera» promueve la participación de mujeres lideresas, productoras con potencial de liderazgo comunitario y/o con un papel clave en el ámbito familiar en la vida económica, social y comunitaria de sus territorios. Esta acción tiene por objetivo fortalecer sus capacidades para impulsar espacios de organización colectiva y promover alternativas que mejoren las condiciones de vida de las familias y comunidades participantes.
La cordillera andina, que conecta territorios, culturas y formas de vida a lo largo de América del Sur, da nombre a una iniciativa que apuesta por tejer alianzas entre mujeres, comunidades y organizaciones comprometidas con la igualdad de género, la justicia social y el desarrollo sostenible.
A lo largo de los próximos meses, Bosco Global y ONGD SED continuarán acompañando este proceso junto a sus aliadas locales y la población destinatarias, convencidas de que el fortalecimiento del liderazgo de las mujeres rurales es una pieza clave para construir sociedades más inclusivas, resilientes y sostenibles.



